Hay lugares que forman parte de uno, y no es necesario buscar una explicación coherente para ello. Si te cura, si te reconforta, si te hace feliz, ahí es.
Seguro que el lugar de las fotos os resulta conocido. Os lo he enseñado tantas veces como visitas le hemos hecho. Ahora que se ha convertido en un gran reclamo turístico, tengo la sensación de que parte de su encanto, para mí, ha desaparecido.
Hace unos meses que ha abierto sus puertas en calidad de hotel y, tanto las instalaciones del antiguo faro de Lariño, como las inmediaciones del mismo, han sido acondicionados poniendo en valor el entorno y el carácter de ésta construcción tan bien emplazada.
¿Te cuento un secreto?, vaya por delante que no hay nada que me alegre más que ver como mi tierra recibe el cariño que merece, pero hay lugares que no me gusta compartir y éste era uno de ellos. No se lo digáis a nadie…